Entrevistas

Pizarra transparente o puente a través del que se intercambian guiños y miradas con amigos y enemigos cordiales. A veces con café, galletitas, o simples golosinas de artificio, de ida y vuelta.

A Sombra
A Sol
Karina Sacerdote: “Escribo para espantar dinosaurios y otras sierpes de bífidas ponzoñas,
para lavarme del tedio, la envidia y la desidia. Voy con el sentimiento en ristre,
a toda marcha, y un detector de adulaciones siempre a mano.”
René Rodríguez Soriano
Sergio Ramírez: Desde una de las terrazas del Hotel Mariott, dominando una amplia porción de la bahía con pájaros asoleándose a pleno mediodía, donde hicimos un aparte con Sergio Ramírez para, además de conversar sobre su novela más reciente, almorzar y tocar algunos temas de los que rondan la vida y la obra del importante escritor nicaragüense, el downtown de Miami.
Carlos
X. Ardavín.
René Rodríguez
Soriano vive rodeado de libros, periódicos, jazz y memorias dominicanas
en un recoleto y hermoso chalet adosado en la ciudad de Miami. Desde que
me abre personalmente la puerta y entro en su townhouse, constato que un
país puede ser una realidad portátil, pues en la casa de René
la República Dominicana lo impregna casi todo….
José
Alejandro, Víctor Bidó y José Ignacio.

¿Qué dirán los poetas viejausanza?
Luna Vásquez, por ejemplo. ¿Qué dirán todos
ellos? ¿Cómo juzgarán este tiempo de tanta coca cola
y teveguía? ¿Cómo entenderán a estos poetas
profilácticos y peinaditos a blouer de estos días? ¿Cómo
llegaran a percatarse de lo que esconden en su jerigonza los jebitos del
poetismo actual?
Isaolym
Mieses.
Estudios: Algunos. Vive de:
Los vecinos. Fecha de nacimiento: Según mamá un mes y diecisiete
días después de la fecha en que papá me declaró.
Por lo tanto, en la mediaisla cumplo años después que ya lo
he cumplido aquí. Signo zodiacal: Virgo tanto para el 5 de agosto
como para el 22 de setiembre…
Manuel
Salvador Gautier.
Veinte años
después, ya puedo considerarme a salvo de cualquier rabieta de Nandy.
Confieso mi soberana torpeza por el cambio de nombres en el pie de foto
donde Doi Gautier aparece como ganador de la casa que él, como representante
del Instituto Nacional de la Vivienda, debió entregarle al primer
ganador de la campaña de la Lotería Nacional. La sangre no
llegó al río…
José
Rafael Lantigua.
  Lo
conozco desde hace unos diez años. Al principio, muy superficialmente,
guardando las distancias informes que establecen con rigurosidad casi espartana,
con actitud de veleidosa duda, los abismos de la conducta humana. Después,
más hondamente, en su trajinar de poeta rompedor de cercos y proclamas…
Maritza
Álvarez.
Yo no sé si
ella pinta con colores o colorea los pinceles con su hablar pausado y su
sonrisa eterna de “yo no fui, no estoy, ni sé si venga…”
Supongo que ella canta, entre claveles y malvones, alguna melodía
imperceptible y mansa. La conocí una tarde, deshojando margaritas
(ella, con sus manos suyas), veníamos de San Pedro…
Luis
Beiro.
Definitivamente, René
Rodríguez Soriano es un escritor fuera de lo común. De esos
que tratan de sobresalir no por excentricidades individuales o inconductas,
sino por la intensidad con que asumen la vida y la creación literaria….
Miguel
Ángel Giovanetti.
Viniendo desde
el ámbito del diseño gráfico y apoyándose en
un tipo de figuraciones y representaciones imaginarias, elaboradas a partir
de la materialización de imágenes virtuales, Miguel Ángel
Giovanetti se ha colocado en el ambiente plástico del sur de la Florida
con una novedosa propuesta visual…
Taty
Hernández Duran.
Trece preguntas
navegando el ciberespacio, trece respuestas que traducen el sueño.
Trece, que trece son las sombras que no le asombran y sí alumbran
las ondinas de su escritura. René Rodríguez Soriano, dominicano
de Constanza. Es un cometa que nos lleva en una trayectoria directa al universo
de la narrativa y la poesía.
Carmen
Hernáiz.
Pasaba por ahí.
Así nomás, ni siquiera recuerdo si iba hacia algún
lado. Ni lirios ni laureles azotaban la calma del entorno, iba tras el poema
o su inocente furia inútil, iba. Sin zapatos, creo que iba, por una
calle indiferente al mar y a los guijarros, y miré. Luz encendida,
vi. Y, sin tocar, subí…