Palabras Simples y Hermosas

Hace casi un año, René Rodríguez Soriano publicaba un pequeño volumen de versos, “Apunte a lápiz”, bajo el sello de Ediciones Paso Bajito. Sus lectores asiduos sabíamos de su profunda capacidad lírica, ya que su prosa es, en gran medida, un producto estético que hilvana la cruda ironía con el más acendrado lirismo. 

Poseedor de una mirada inquisitiva y trufada de amplias lecturas, Rodríguez Soriano recoge en “Apunte a lápiz” sus recuerdos de infancia y adolescencia en el Constanza de los cincuenta. Las figuras tutelares de la madre y el padre, junto a las personalidades atrayentes de los tíos, tías y familiares diversos, presiden el discurrir cotidiano y feliz de un mundo cerrado e íntimo, preservado amorosamente y delimitado por los aromas y animales del campo, los guisos exquisitos, las correrías por los sembradíos y el río, los ladridos del perro Macorís o los ojos elocuentes de la maestra Oroliz, el descubrimiento del sexo y de las primeras palabras. Mundo que Rodríguez Soriano reconstruye con la minuciosidad y los trazos leves del orfebre adiestrado en el discurrir del tiempo y la tristeza insondable de los boleros; mundo que el autor sabe irremediablemente perdido.

“Apunte a lápiz” compendia, como acertadamente señala Roberto José Adames en su epílogo, un genuino impulso telúrico, que en estos versos se traducen en palabras simples y hermosas, cargadas de melancolía, tocadas por la brisa delicada de la memoria y la añoranza.

Carlos X. Ardavín | Ventana, Listín Diario, 5/31/2008 http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=60787 .-